9.1 Guerra entre los persas y los turcos (Parte 1)
(augusto – septiembre de 1618)
En lo rrestante de Agosto y gran parte de Septienbre cada dia venían nueuas del ordu ó canpo del rey, aunque sin certidunbre alguna, de lo que con los turcos sucedía, porque demás de ser la mayor parte de esta gente oriental instable y de poca fe, nadie se atreuia á publicar mas de aquello que entendían gustarían los ministros del rey, por el miedo que les rresultaria de hazer lo contrario. Demás de que los persianos guardan obseruantemente lo que se les encarga que toque á su rey, mayormente de no descubrirlo á los francos, de quien naturalmente son mayores enemigos que los mesmos turcos.
Pero luego llegaron cartas del rey para su visir y governador en que les daua larga cuenta de un rrecuentro que su exercito auia tenido con la auanguardia del canpo turquesco, en que leuantaua y engrandécía la victoria que de sus enemigos auia alcanzado. Vinieron luego los dichos visir y gouernador con la mesma carta del rey, auiendoles sido ansi mandado, á leérsela y hazer rrelacion del suceso al Enbaxador, aunque luego pareció ser encarescimiento lo que en la carta se dezia, haziendo memoria, sin los muchos muertos, de tantos Baxas y personages grandes, presos, como si todo el exerсito de los turcos uviese sido destruido auiendose peleado en justa y general batalla. Mostró el Enbaxador holgarse mucho, dándoles el parabién de la victoria á los que auian venido á darle la nueua della y escriuiendo á su rey lo mesmo, aunque las cosas de Ormuz se hallauan en estado que se pudiera este tener por mal suceso, sigun lo que del rey se pudiera temer hallándose desocupado de otros enemigos.
Comenzose luego á publicar, aunque no verdadero en todo, el caso como auia sucedido, mayormente con la venida en aquella sazón á Spahan de fray Juan Thadeo, que desde Casbin quiso seguir el ordu ó canpo del rey hasta Ardeuil, y mas en particular con la rrelacion que algunos dias adelante hizo al Enbaxador un criado de Emacolichan, soltan ó chan de Xiras, el qual se hallo en el rrequentro aquel dia, y muy sencillamente y sin artificio rrefirio el caso como auia pasado, que sigun lo que buenamente se pudo colegir fue.
Que auiendo el rey de Persia desmantelado del todo, no solamente la ciudad de Tauris ya tantas vezes arruinada, sino tanbien la fortaleza que cerca della auia fabricado, aunque en sitio fuerte, y talado toda la canpaña desde aquí hasta Ardeuil, comenzo tanbien, con euidentes muestras de temor, á desmantelar tanbien esta ciudad, con ser un santuario tan venerado de la rreligion de los sophianos, de quien él es principal cabeza ó Calipha y en cuyo tenplo está sepultado Xeque Haidar, promulgador de la dicha rreligion y padre del grande Sophi Hismael, con todos los demás reyes de Persia que después le sucedieron. Fue tan grande el escándalo y alboroto de todos los vezinos de Ardeuil, viéndose forjados á desanparar sus casas, mayormente aquel tan insigne tenplo, tenido en tanta veneración de todos, que comenzaron á tumultuar, dando muestras de no querer obedecer si entonces tuuieran quien les diera calor á ello, y particularmente las mugeres, gritando y lamentando, dezian grandes injurias al mesmo rey en su presencia. Pero él disimulándolo todo y sacando los huesos de los reyes ya dichos, con todas las oblaciones y demás rriquezas que auia en el tenplo, lo mandó todo lleuar con gran priesa á Pharabat, la nueua colonia de Masandaran de que atrás se a hecho rrelacion, y él con los pocos soldados que entonces tenia consigo hazer lo mesmo luego que tuuiese auiso de que los turcos llegasen mas cerca, ó que su exercito tuuiese algún mal suceso con ellos.
Era cosa muy conocida en este rey, desde Casbin, la mucha desconfianza suya y temor grande de tan poderoso exercito de los turcos, y entonces de mas cerca se conocio mas claramente con tan euidentes muestras como las que se an dicho, no queriendo intentar ningún genero de rresistencia mas de aquella que la mucha penuria de vituallas en tanta tierra despoblada y sola podia poner en necesidad y estrechar á los enemigos á boluerse. Y aunque ansi por lo rreferido, como por ser el rey tenido por mas cauto y vigilante que determinado y amigo de pelear, perdiese en esta ocasión mucha de la adquirida reputación suya, se deue atribuir esto á mucha prudencia, midiendo y rreconociendo sus fuerzas tan desiguales y en todo inferiores á las del Turco, mayormente hallándose, aunque sumamente temido, tan aborrecido y odiado de los suyos, por los muchos que dellos auia muerto y por auer tan poco tienpo atrás, inpia y cruelmente quitado, sin causa alguna aparente, la vida á su propio hijo. Paresciendole, y con rrazon, que con qualquiera aduerso trance que con el exercito enemigo tuuiese le auian de desanparar los mas y llegársele á qualesquiera de los otros dos hijos que tenia ya en edad conpetente para ser reyes.
Demás de que los reyes de Persia, después de la rrota que el Sophi Hismael rrecibio de, junto á Cohin, en los canpos de Calderan, sienpre huyeron de venir á batalla justa con los turcos, como con enemigos tanto mas poderosos que ellos. Y por esta causa, aunque algunos de los reyes posteriores de Persia, especialmente Xa Abas, que rreina estos dias, pudieran, por la mucha comunicación y trato con la gente de Europa, mayormente de los portugueses, vsar en la guerra de artillería de canpaña, no quieren obligarse á milicia stataria y que les pueda ser de inpedimento para con presteza rretirarse, ó de inprouiso asaltar al enemigo, conforme á su ordinaria manera de pelear. Demás de que desde muchos siglos los persianos vsaron esta forma de milicia, como peculiar y propia á casi todos los asiáticos, con la qual por tantas edades se defendieron de la potencia romana, desanparando entonces, como lo hazen agora, sus mas rricas y opulentas ciudades que tantas vezes fueron presa de aquellos enemigos. Y el daño mayor que sucedia á los exercitos romanos entonces era hallar tanta tierra asolada y sin mantenimientos, y adonde sin hallar enemigos con quien pelear, la misma penuria de vituarlas y el mucho trabajo de caminar por tan estendidas rregiones los consumia. Y aunque aquellos grandes y potentissimos monarchas antiguos de los persas, las guerras que enprendieron fueron statarias y con el aparato conforme á su mucha potencia, después de auerse acabado su monarchia por Alexandro Magno, los parthos, que sucedieron en parte de aquel grande inperio después de auer expelido á los griegos, como tan inferiores á los antiguos persas vsaron sienpre la manera de pelear de los scithas, de quien traian origen. La qual se continuo después en Asia auiendose hecho los árabes señores de la mayor parte del Oriente, mayormente de las prouincias de que auian sido señores los parthos y antiguos persas. En estas mesmas sucedieron adelante primero los turcos y después los tártaros, naciones tanbien de la Scithia, cuyas costunbres, lengua y forma de milicias son las mesmas que los persianos guardan agora, juntamente con la secta y otras muchas cerimonias de los árabes, estando entre ellos, como atrás se a dicho ya, del todo extinguida y acabada, el lustre, pulicia y grandeza de los persas antiguos.
Conforme á lo rreferido parece que el rey de Persia continuaua la rrecibida costunbre de la milicia asiática, especialmente hallándose con tan inferiores fuerzas de las que traia el exercito turquesco, y ansí desde luego que Cali Baxa llego á Caramit para desde allí entrar por Van en Armenia y Media, hizo grandes diligencias por conponerse con él, no rreparando en sumisiones, ni condiciones algunas, como no le obligasen á boluer lo que los años atrás auia cobrado de los turcos en estas dos prouincias, ni en todo el Siruan, que tanbien auia ganado. Porque le parecia que con algunas treguas ó pazes por poco tienpo, aunque él se obligase como pensionario del Turco prometiéndole expreso rreconocimiento, boluia vano, no solo sin prouecho, sino con euideníe daño, consumiéndose infinito tesoro [y] toda aquella machina de un tan poderoso exercito, mayor sin conparacion que ninguno de todos los pasados. Pero el Baxa general, ó Serdar de los enemigos, conociendo el arte con que el rey promedia, estando ya muy de atrás entendido quan poco se podia confiar de sus promesas, nunca quiso venir en otra ninguna condición si primero no rrestituia lo nueuamente ganado, especialmente la prouincia de Siruan y lo que á Támaras Chan en el Gurgistan auia ocupado.
Este designo del rey de Persia, con lo que los turcos pretendían, se entendió luego en Casbin por las extraordinarias diligencias que el rey hizo con [el] Chaus, bolando correos desde alli á Cali Baxa, que llegaua ya con el exercito á Van y siendo fama que le auia offrecido secretamente gran suma de oro y ansimesmo dado al Chaus algunas joyas, el qual, como adelante parescio, fue el principal instrumento para que las treguas ó pazes se asentasen, aunque las causas que para esto uvo fueron mayores y más vrgentes. Todo lo rreferido obligó al rey de Persia á padecer antes qualquiera infamia, destruyendo y desanparando tanta parte de la Media, y alguna della adonde jamas los turcos en ninguna de las guerras pasadas auian llegado, que llegar á rronpimiento de batalla justa con ellos, siéndoles tan inferior en número de caualleria, mayormente en el valor de la infantería, sin el grande aparato de artelleria de que carecian los suyos. Y ansi mandó expresamente, con pena de perder la cabeza, á Cachicachan, armenio rrenegado y general de su exercito, que por ningún caso pelease con los turcos aunque tuuiese ocasión y rreconosciese ventaja para ella, sino que andando sienpre á la mira con su expedita y suelta caualleria, procurase solo rronperle las escoltas y gente desmandada, y destruyendo la canpaña se viniese rretirando hasta meter los enemigos todo lo mas que pudiese la tierra adentro.
(García de Silva y Figueroa "Comentarios", Tomo II, Libro VII, Capítulo II, pp. 328 – 333)
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